Cuando decimos “apoyo” en el canto, hablamos de las acciones
que realizamos para sostener un soplo de aire uniforme y controlado a fin de
lograr una adecuada emisión; es decir, una emisión que nos garantice buena
proyección de la voz, el logro de notas graves y agudas como también la
ejecución de frases y notas prolongadas.
Pero por sobre todas las cosas, una emisión sana, capaz de preservar la
salud y buen funcionamiento de nuestro órgano vocal en el corto, mediano y
largo plazo.
Nuestra voz es aire que vibra; es el mismo aire lo que se
convierte en ese fenómeno que llamamos nuestra voz y nos permite entonar poemas
con melodía. Se deduce sin demasiada
dificultad la importancia de una técnica para efectivizar la respiración en el
canto.
Muchos llegan a mis clases con la convicción de que con
“mandar el aire a la panza” tienen garantizado un buen “apoyo” o sostén de la
voz. En realidad, a muy grosso modo, el
apoyo puede reducirse a expandir el abdomen cuando inspiramos y contraerlo
cuando expiramos; lo cierto es que es necesario depurar un poco ese apoyo tan
primario y lograr un equilibrio en el trabajo coordinado de los músculos del
abdomen (el diafragma, la pared anterior, el suelo pélvico y sin olvidar la
pared posterior del abdomen). También
tenemos que tener en cuenta que si bien el abdomen debe aumentar su actividad y
su tono muscular, esto debe suceder evitando tensiones en el tórax y el cuello
para no comprimir la faringe y desgastar inútilmente las cuerdas vocales.
El apoyo es fundamentalmente equilibrio y dinamismo. Equilibrio porque cada fuerza debe estar
medida dentro de ciertos rangos o parámetros y dinamismo porque en el cuerpo
las cosas nunca son estáticas; y en el caso de la respiración no sería la
excepción. La respiración es una función que se adapta a cada actividad , a
cada posición de nuestro cuerpo. Varía según nuestro estado de ánimo.
En el canto la respiración debe adaptarse de manera muy
particular ya que más que dominar la función respiratoria se trata de
perfeccionar, ajustar y optimizar la coordinación fono-respiratoria. Con esto último quiero destacar que el hecho
de “saber respirar” o saber muchas técnicas de respiración no asegura una
emisión sana o adecuada de la voz: conozco personas que han aprendido técnicas
de respiración, en yoga por ejemplo y tiene disfonías crónicas.
¿Cómo haremos para aprender a “apoyar” la voz activando los músculos que tenemos que
activar y en la medida necesaria? Primero
que nada vamos a tomar conciencia de que esos músculos están ahí haciendo algo,
moviéndose, contrayéndose, relajándose.
Que algunos están inactivos o ausentes a nuestra percepción. Realizaremos movimientos que propicien el
fortalecimiento de algunas zonas.
Investigaremos la respiración en diferentes posiciones y como las posiciones
de nuestro cuerpo influyen sobre la respiración; y a cada paso pondremos todo
esto en relación a nuestra voz y la forma en que cada intervención sobre la
respiración repercute en nuestra emisión y en nuestros sonidos.
Marco Antonio Cuozzo
Marco Antonio Cuozzo